Papamóvil
Estando tan obsesionado como está con los medios de transporte, era de esperar. Viviendo en Madrid, en algún sitio lo iba a ver.
Y en cuanto lo vio en la tele se le iluminó la cara: ¿qué coche era ese que jamás había visto? ¿al que todo el mundo saludaba y admiraba? ¿al que la policía iba abriendo paso?
En cuestión de minutos su padre le hizo uno a su medida con el Tente que el día anterior encontró el abuelo en el trastero. Con su escalera trasera desplegable. Aunque nosotros somos mas de Lego, esto tenía urgencia.
Dentro hemos tenido que poner un marciano amarillo.





Yo estaría más dispuesta a saludar a un marcianillo que al Papa.